Eindhoven. Seis y veintidós minutos de la tarde. Un grupo de jóvenes jugadores vestidos de negro con rayas amarillas fosforescentes se abrazan en un conocido campo de fútbol de la ciudad. Rebosan alegría. Enfrente suya, otros, con camisetas rojiblancas y pantalón negro están sentados, en el mismo lugar, abatidos.
Este era el panorama que el domingo pasado presentaba el Phillips Stadion nada más terminar el PSV-Ajax. Los
Amsterdammers llegaban al clásico con tres puntos de ventaja, líderes de la Eredivisie. Tenían delante una oportunidad única para dejar atrás a un perseguidor en la lucha por el título. Y así pasó. Aunque vimos un partido bastante igualado, los chicos de De Boer acabaron imponiendo su ley consiguiendo una victoria (
2-3) que, a falta de cuatro jornadas, les deja con todo a su favor para alzarse con el campeonato.
Además de haber conseguido ganar en Eindhoven, sus otros dos rivales por el título, Vitesse y Feyenoord, cosechaban sendos tropiezos. Inesperados en ambos casos. Los
Arhenemmers desperdiciaron una ventaja de tres goles para acabar cosechando un empate en Roda (3-3) mientras que los de Koeman tan sólo pudieron empatar a uno en Galwenwaard, en el campo del RKC Waalwijk, decimoquinto.
Esta tarde el Ajax recibe al Heerenveen. El
equipo de los corazoncitos se juega poco. Es sexto. Diez puntos le separan del quinto. Y, aunque no debería dormirse en los laureles, tiene casi asegurada una plaza para disputar el
play-off que da acceso a jugar la temporada que viene la Europa League. Vamos, que los
Superfriezen bien podrían dedicar su visita a Amsterdam a hacer turismo. Pese a todo, en Arnhem, Eindhoven y Rotterdam aún conservan un halo de esperanza. Un halo que se llama
Filip Djuricic.
El serbio, que tiene sus días contados en Holanda (
se marchará este verano al Benfica), es la gran revelación de la temporada. Un futbolista que puede cambiar un partido. Hábil,
elegante, rápido y con una fenomenal conducción de balón, Djuricic es la gran estrella de este Heerenveen. Además de poseer un magnífico regate, asiste y
marca goles. Es, por todo ello, la gran esperanza para los perseguidores del Ajax. Si los de Amsterdam ganan hoy, podremos dar la liga como definitivamente sentenciada, ya que, tras lo de esta tarde, el calendario que le queda al equipo
ajaccied es
asequible. Finnbogason, El Ghanassy y, sobre todo, Djuricic, pueden impedirlo y servirnos un final de temporada emocionante. Está en su mano.