miércoles, 27 de marzo de 2013

Montenegro: mucho más que Vučinić y Jovetić

Anoche España y Francia jugaban un partido decisivo para coger una plaza que les llevase directamente al Mundial de Brasil. Lo hacían al norte de París, en el moderno Saint-Denis. Como todos sabréis, España ganó con un gol de Pedro, cuajó un gran partido y todos felices. Antes de todo eso, me pasó una cosa. Cuando a las nueve menos cuarto de la noche de ayer me disponía a sentarme en el sofá de mi casa a verlo, se me ocurrió echar un vistazo al resto de partidos que había. No encontraba ninguno que me llamara la atención. Ni el Alemania-Kazajstán. Ni el Holanda-Rumanía. Ni tampoco el Bélgica-Macedonia. Pero en ese momento, cuando estaba a punto de cerrar la página, vi, abajo del todo, el Montenegro-Inglaterra.

A priori, si a uno le dicen que hay un Montenegro-Inglaterra, seguramente le sea indiferente. Y pensará: trámite y victoria fácil para los de las islas, seguro. Ahora bien, cuando uno mira la clasificación del grupo H y ve a Montenegro liderándolo, la cosa cambia. Y cambia todavía más cuando uno se para a leer el once de los montenegrinos y ve que su delantera la conforman Vučinić y Jovetić. Casi nada. En ese momento, que me iba a merendar ese partido lo sabían hasta en China. 

El partido tenía su miga. Montenegro, primera de su grupo con trece puntos, recibía en Podgorica a Inglaterra, segunda con once. El Pod Goricom era el escenario de la batalla. Un estadio construido allá por 1945, nada más acabar la Segunda Guerra Mundial. Por aquel entonces, tenía una capacidad para 5.000 espectadores. En 1952 se quemó y unos años más tarde, fue reconstruido aumentando en 10.000 el número de aficionados que podía albergar. Anoche, no cabía ni un alfiler allí. Salvo un par de ingleses que se podían contar con los dedos de la mano, el resto del estadio estaba poblado por montenegrinos conscientes de lo que se jugaban: medio billete para el Mundial de Brasil.

Tan sólo seis minutos tardó Rooney en adelantar a Inglaterra. Y claro, en ese momento, sabiendo que aún no se habían enfrentado ambas selecciones, se te pasa por la cabeza esa victoria fácil que te habías imaginado sin saber nada del partido antes de que empezara. Se fue rápido. Tras unos minutos de tanteo tras el gol, los montenegrinos empezaron a carburar y, empujados por su público, se fueron comiendo poco a poco a Inglaterra. Llegaban y llegaban. Pero arriba, los dos que tenían que marcar las diferencias no lo hacían. Y es que ayer, ni Vučinić ni Jovetić tuvieron su día. Se movían, estaban activos, se asociaban, pero cuando se aproximaban al área de Hart se les nublaban las ideas. Me temía lo peor. Pero, cosas del fútbol, me llevé una grata sorpresa.

Y es que en Montenegro, hay vida más allá de estos dos. Uno de los que más me llamó la atención fue el zurdo Simon Vukcevic. Partiendo desde la derecha, el jugador del Karpaty Lviv no se cansó de tirar diagonales hacia dentro. Cada vez que cogía el balón, enfilaba la portería sin dudarlo ni un solo momento. El lateral Vladimir Volkov fue otro que me sorprendió gratamente. Incansable, se pasó todo el partido recorriéndose la banda izquierda. Un puñal. En la otra banda estaba Savic. A este si le conocía. Pero hasta ese momento, le había visto actuar como lateral, sino como central, en la defensa de tres de la Fiorentina. Pues nada, como si llevase toda la vida jugando ahí.  

Pero más allá de individualidades, lo que más me gustó de Montenegro fue el colectivo en sí. Es un equipo en el que todos trabajan, sin excepción. Todos van en la misma dirección. Y ahí el mérito lo tiene el seleccionador: Branko Brnovic. El montenegrino ha armado un plantel que está muy por encima de las individualidades. Ayer esto quedó demostrado. A pesar de que Vucinic y Jovetic no estuvieron acertados, el equipo supo competir y plantarle cara a Inglaterra e incluso, estuvo cerca de llevarse los tres puntos. Si no lo hizo, fue quizás por ese aspecto, por la falta de acierto arriba. Brnovic ha sabido camuflar las limitaciones de su plantilla y explotar sus puntos fuertes. Un equipo agresivo, rocoso, aguerrido y que acumula mucha gente en campo contrario cuando ataca. Un diez para él.

Volviendo a lo que fue el encuentro, Dejan Damjanovic logró el gol del empate tras una jugada embarullada a diez minutos del final y el resultado no se movió. Reparto de puntos y Montenegro que sigue líder, aventajando a Inglaterra en dos puntos. Se volverán a ver las caras en Wembley. Y esa será la prueba definitiva para Montenegro. Tras lo de ayer, los chicos de Brnovic pueden estar tranquilos. Si en ese partido Jovetic y Vucinic están más acertados, pensar en una victoria en Londres no se antoja utópico. Para nada. Y si no lo están, el colectivo se impondrá, una vez más, al igual que ocurrió ayer en el Pod Goricom. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario