Hay muchos tipos de películas. Muchos no, muchísimos. Las hay románticas, de suspense, de terror, de ciencia ficción y también de acción. En muchas de ellas, sobre todo en las últimas, el cine casi siempre tiende a establecer dos grupos claramente enfrentados, que luego el espectador califica como "los buenos" y "los malos". Dentro de los buenos, el protagonista es el gran triunfador y acaba la película vivo y logrando su objetivo. En el camino, se encuentra con infinidad de obstáculos. Entre ellos, está el típico tiroteo final. Aunque por momentos parezca que los malos lleven la iniciativa, al final el bueno y los suyos acabarán derrotándoles. Éste quizás reciba algún disparo, pero ya sea por cuestión de suerte o por su propia naturaleza en muchos casos hasta divina, sobrevivirá saliéndose con la suya. Final feliz y el espectador que se irá a su casa, seguramente, con una sonrisa de oreja a oreja.
En el fútbol de hoy en día ocurre una cosa parecida. Dentro de ese estereotipado guión que exponía más arriba, nos encontramos en medio de ese tiroteo. Aquí los buenos somos el fútbol de verdad y los románticos de esto, mientras que los malos son el fútbol moderno, los jeques y el dinero. El disparo más reciente se ha producido en el municipio de Newham, en Londres. Y lo hemos sufrido nosotros, los buenos de la película.
Esta semana el West Ham hizo oficial un secreto a voces. El club que preside David Sullivan llegó a un acuerdo con el gobierno londinense para trasladarse al Estadio Olímpico a partir de 2016. A cambio de un puñado de millones y un aumento en el número de espectadores (de 35.000 a 60.000), los hammers dejarán uno de los estadios más míticos del fútbol ingles: Upton Park. Inaugurado en 1904, por allí han pasado ilustres como Bobby Moore, Trevor Brooking, Di Canio, Billy Bonds o Devonshire entre otros. El club londinense cambiará una mística y un ambiente únicos por lo que hoy en día prima en el fútbol: el dinero. Qué será de esas pompas que sobrevuelan The Boleyn Ground cada vez que el equipo salta al campo o marca un gol. Qué pasará con la mítica Boleyn Tavern, situada al lado del estadio y lugar de peregrinaje para cualquier aficionado al fútbol que va a ver un partido del West Ham. Supongo que seguiremos viendo pompas en el nuevo estadio y que el dueño de la taberna relanzará su negocio de alguna manera, pero nada será igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario