martes, 28 de mayo de 2013

La mejor despedida posible

"Antes de irme a ningún club, subiré al Crystal Palace a la Premier League, el sitio donde merece estar". 

Estas palabras las dijo Wilfried Zaha en diciembre, justo cuando Arsenal, Chelsea y Manchester United se pegaban por hacerse con él. Unos días después, Ferguson le llamó personalmente. Zaha sólo le puso una condición a su fichaje. Que le dejase en el Crystal Palace lo que quedaba de temporada. Tenía una misión: llevar a su equipo de toda la vida de vuelta a la Premier League. Y tenía clarísimo que haría todo lo que estuviese en su mano para lograrla. Fergie accedió y el United pagó ni más ni menos que 15 millones de libras por él, dejándole cedido en Selhurst Park hasta junio.

Pasaron los meses y el día más esperado llegó. 

Este lunes, el Crystal Palace jugaba la final del play-off de ascenso a la Premier League. El equipo de Holloway, que había acabado quinto en la Championship, se cargó en la semifinal al Brighton, cuarto. Tras el 0-0 en Selhurst Park, una magnífica actuación de Zaha en The Amex con doblete incluido llevaba al Palace directamente a Wembley. Allí esperaba el Watford, que se había colado en la final tras un final dramático contra el Leicester en Vicarage Road

Y allí estaba Zaha, a tan sólo un pasito de lograr su promesa. Tras 104 minutos regateando a diestro y siniestro, ante la atenta mirada de media Inglaterra y con 0-0 en el marcador, el bueno de Wilfried provocó un penalti. Kevin Phillips lo tiró. Y lo marcó. Después del gol, vinieron unos últimos minutos de la prórroga en los que al Palace le tocó sufrir un poco. El Watford apretó. Pero fue en vano. Cuando el árbitro pitó el final, Zaha sonrió, marcándose una carrera por la banda, una más, celebrando la victoria. Lo había conseguido. El Crystal Palace, su Crystal Palace, estaba de vuelta. Volvían a la Premier League, ocho años después.

Esa aventura a Zaha no le tocará vivirla. Le aguarda otra. Quizá más difícil. Quizá no. En Old Trafford le esperan. Con los brazos abiertos. Tienen ganas de saber cuál será su próximo reto.

martes, 7 de mayo de 2013

La tercera de Frank

6 de diciembre de 2010. Martin Jol dimite como técnico del Ajax. Lo hace unos días después de haber empatado en casa contra el NEC Nijmegen (1-1). Ese mismo día, el club ajacied emite un comunicado oficial anunciando la contratación de Frank de Boer de manera provisional hasta el 24 del mismo mes, día en el que se inicia el parón invernal.

Aquella tarde de invierno seguramente ni el propio Frank sabía lo poco que iba a tener de “provisional” su aventura como entrenador del Ajax.

Tan sólo dos días después de su presentación, el nuevo técnico Amsterdammer se iba a encontrar con su primera prueba de fuego. El Ajax visitaba San Siro y se jugaba en el último partido de la fase de grupos de la Champions League ante el Milan su clasificación para la Europa League. Contra todo pronóstico, el equipo holandés consiguió una victoria por dos goles a cero. Gracias a los tres puntos, el Ajax lograba su objetivo.

Ni en sus mejores sueños Frank se había imaginado un debut así.

Y aquello tan solo era el comienzo.

Aquel mercado invernal trajo cambios en Amsterdam. Se marcharon dos piezas claves del equipo: Urby Emanuelson, rumbo a Milan; y el que hasta el momento era el mejor jugador de la Eredivisie, Luis Suárez, con destino Anfield. Ello no supuso un problema. De Boer, que había heredado un equipo que iba cuarto en liga, inició una remontada espectacular. Tras realizar una magnífica segunda vuelta, los ajacieden llegaban a la última jornada con opciones de alzarse con el título. Y lo consiguieron. Derrotaron al Twente por tres goles a uno y le arrebataron la Eredivisie, justo una semana después de haber caído derrotados contra el club de Enschede en la final de la KNVB Beker, la Copa de los Países Bajos. Casualidades del destino. El que había llegado como técnico provisional había devuelto al club de Amsterdam el título liguero siete años después.

La temporada siguiente, Frank de Boer consiguió otra vez la Eredivisie. Y este fin de semana, a falta de una jornada por disputar, lo ha vuelto a hacer. Endosándole una manita al Willem II en el Amsterdam Arena, Frank se proclamaba campeón con el Ajax por tercer año consecutivo, algo que hasta ahora sólo lo habían conseguido Rinus Michels y Louis Van Gaal. Toda una hazaña. Junto a Guus Hiddink (PSV), son los únicos que han conseguido enlazar tres títulos ligueros en sus tres primeros años como entrenadores.

Las tres temporadas en las que Frank de Boer ha estado al mando del Ajax tienen algo en común. Las impresionantes segundas vueltas. En ninguna de las dos últimas temporadas el Ajax empezó bien. Pero, en ambas, tras el parón invernal, el equipo remontó hasta llegar a conquistar el título. En esta última, el club ajacied estaba a diez puntos del líder (PSV) en noviembre. En cambio, en 2013 han logrado un total de 30 puntos sobre 36 posibles. Además, no conocen la derrota desde el 27 de enero, cuando cayeron en el Gelredome contra el Vitesse (3-2). En la pasada temporada, el Ajax llegó a ganar los últimos 14 partidos de liga acabando en un estado de forma soberbio.

El fútbol es un deporte de equipo”. Esta frase que dijo Frank de Boer este domingo nada más proclamarse campeón de la Eredivisie resume a las mil maravillas su filosofía. El ex jugador del Barcelona, gran admirador de Pep Guardiola, ha sabido construir eso. Un equipo. Aunque tiene grandes individualidades, no depende de ningún jugador en particular. Con su habitual 4-3-3 con laterales largos y extremos desequilibrantes, el Ajax es un equipo al que le gusta tener el balón. La movilidad que ofrecen sus mediocentros, unida a la gran verticalidad de sus hombres de arriba, hacen que el juego ajacied sea muy vistoso para el espectador.

Esta ha sido la temporada de la irrupción de Viktor Fischer. Con tan solo 18 años, el jovencísimo delantero de Aarhus ha sido la gran sensación del Ajax. Aunque De Boer le hizo debutar allá por octubre, fue a partir de enero cuando se hizo fijo en las alineaciones ajacieden. Rápido, ágil y habilidoso con los pies, el danés ha terminado la temporada con unas fantásticas cifras. Partiendo habitualmente desde la izquierda, ha marcado diez goles, algunos de ellos decisivos, en 23 partidos, lo que le ha confirmado como uno de los mayores talentos del fútbol danés. Danés como su compatriota Christian Eriksen. Otro que también se ha salido esta temporada. Siem De Jong, Moisander o Vermeer son otros de los nombres que han brillado con luz propia. Como también lo es Daley Blind, hijo del mítico Danny, que ha pasado de ser un jugador torpe que nadie quería a uno de los mejores laterales de la Eredivisie. Y todo ello en menos de un año. Tampoco podemos olvidar a Kolbeinn Sigthórsson. El islandés, que volvió en febrero tras una larga lesión, ha sido otra de las claves del título ajacied. El 32º en la historia del club.

Este verano parece que algunos jugadores importantes -De Jong, Eriksen y Aldeweireld- dejarán Amsterdam para dar el salto a otras ligas más competitivas. Lo que está claro es que nadie duda que Frank de Boer logrará que los que lleguen consigan tapar su ausencia. La temporada que viene, aunque durante los primeros meses de competición no veamos al mejor Ajax y por muchos puntos que le separen del liderato, caeremos en un error si le damos por muerto. Porque ya se sabe, con Frank de Boer al mando, las segundas vueltas siempre fueron buenas. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

La reválida de Leo


Leo tiene 25 años. Ya ha jugado muchos partidos. Muchos no, muchísimos. Unos más fáciles. Otros más difíciles. En unos le han pegado más patadas. En otros menos. En la mayoría de ellos, fue decisivo. En tan sólo unos pocos, no. En algunos ha marcado goles antológicos. En otros, algunos más fáciles. Algunos partidos han sido finales. Muchos otros fueron simples partidos, sin más. Pero de entre toda esa infinidad de partidos que Leo ya ha jugado, seguramente no haya disputado aún uno como el que le espera esta noche. 

Messi ha vivido hasta ahora una etapa en la que el Barcelona ha sido el gran dominador del fútbol europeo. Unos años en los que han sido los reyes. Unos reyes muy por encima del resto. Un equipo que no ha tenido rival alguno. Si acaso el Madrid. Pero tampoco. Aunque Mourinho fue capaz de quitarles la Liga la temporada pasada, en Europa cayeron. El Barça también, sí. Pero, pese a ello, la corona seguía estando en sus manos. En definitiva, durante estos años no ha habido ningún equipo que haya demostrado poder disputarle al todopoderoso Barcelona su hegemonía.

Ahora la cosa ha cambiado.

Se ha erigido esta temporada un gigante. Un coloso que arrasa en su liga sin piedad. De goleada en goleada, se ha alzado con su campeonato nacional sin apenas despeinarse. Un equipo compacto, sólido, fuerte atrás y que arriba es una máquina goleadora. Un Bayern de Münich que ha batido un récord de puntuación en la Bundesliga con 27 victorias, 3 empates y tan sólo una derrota. Un Bayern que ha metido la friolera de 90 goles encajando únicamente 14. Un Bayern que hace escasamente una semana le endosó al Barcelona la mayor humillación recibida en los últimos años. Fue un 4-0 en las semifinales de la Champions que, por como se dio, dejó al equipo culé muy tocado. A Messi apenas se le vio. Recién salido de su lesión, participó poco en el juego y cuando lo intentó, no le salió nada. Fue un espectador más de la exhibición bávara.

Esta noche Leo no quiere ser otra vez espectador. Quiere volver a ser Leo. El sábado demostró que ya está bien. Entró en la segunda parte y le cambió la cara a su equipo. Marcó un gol de bandera y, pese a que el Barça acabó empatando contra el Athletic (2-2), aquellos 35 minutos que jugó Messi en San Mamés le sirvieron de calentamiento para lo de esta noche. Y es que Leo tiene ante sí el mayor reto que hasta ahora se le ha presentado. Durante estos maravillosos años, ha jugado partidos en los que ha tenido que darle la vuelta a eliminatorias, pero nunca ha estado ante una situación tan adversa. Y es que, hacerle más de cuatro goles al equipo más en forma de Europa no es tarea fácil. Aunque una cosa está clara. Si hay un equipo capaz de hacerlo, ese es el Barça

Esta noche, Tito necesitará al mejor Leo. Al Leo que siempre aparece en las grandes citas. Al Leo goleador. Al Leo que asiste. Más que nunca, Messi debe echarse su equipo a las espaldas y tratar, de todas las maneras posibles, darle la vuelta a la eliminatoria. Puede que lo consiga. Puede que no. No sólo con Messi bastará. Para la hazaña Tito también necesita que los Xavi, Iniesta, Piqué, Busquets y compañía rindan a su mejor nivel. Con todos, quién sabe si el Barça podrá remontar. Ahora bien, pase lo que pase, de cara a los próximos años, parece que ya hay un serio candidato para disputarle al Barcelona la corona del fútbol mundial. Si hay alguien que puede evitar que el Bayern de Münich se haga con ella, ese es Leo. Si lo logra, muy pocas cosas le quedarán por conseguir en su prolífica carrera