miércoles, 1 de mayo de 2013

La reválida de Leo


Leo tiene 25 años. Ya ha jugado muchos partidos. Muchos no, muchísimos. Unos más fáciles. Otros más difíciles. En unos le han pegado más patadas. En otros menos. En la mayoría de ellos, fue decisivo. En tan sólo unos pocos, no. En algunos ha marcado goles antológicos. En otros, algunos más fáciles. Algunos partidos han sido finales. Muchos otros fueron simples partidos, sin más. Pero de entre toda esa infinidad de partidos que Leo ya ha jugado, seguramente no haya disputado aún uno como el que le espera esta noche. 

Messi ha vivido hasta ahora una etapa en la que el Barcelona ha sido el gran dominador del fútbol europeo. Unos años en los que han sido los reyes. Unos reyes muy por encima del resto. Un equipo que no ha tenido rival alguno. Si acaso el Madrid. Pero tampoco. Aunque Mourinho fue capaz de quitarles la Liga la temporada pasada, en Europa cayeron. El Barça también, sí. Pero, pese a ello, la corona seguía estando en sus manos. En definitiva, durante estos años no ha habido ningún equipo que haya demostrado poder disputarle al todopoderoso Barcelona su hegemonía.

Ahora la cosa ha cambiado.

Se ha erigido esta temporada un gigante. Un coloso que arrasa en su liga sin piedad. De goleada en goleada, se ha alzado con su campeonato nacional sin apenas despeinarse. Un equipo compacto, sólido, fuerte atrás y que arriba es una máquina goleadora. Un Bayern de Münich que ha batido un récord de puntuación en la Bundesliga con 27 victorias, 3 empates y tan sólo una derrota. Un Bayern que ha metido la friolera de 90 goles encajando únicamente 14. Un Bayern que hace escasamente una semana le endosó al Barcelona la mayor humillación recibida en los últimos años. Fue un 4-0 en las semifinales de la Champions que, por como se dio, dejó al equipo culé muy tocado. A Messi apenas se le vio. Recién salido de su lesión, participó poco en el juego y cuando lo intentó, no le salió nada. Fue un espectador más de la exhibición bávara.

Esta noche Leo no quiere ser otra vez espectador. Quiere volver a ser Leo. El sábado demostró que ya está bien. Entró en la segunda parte y le cambió la cara a su equipo. Marcó un gol de bandera y, pese a que el Barça acabó empatando contra el Athletic (2-2), aquellos 35 minutos que jugó Messi en San Mamés le sirvieron de calentamiento para lo de esta noche. Y es que Leo tiene ante sí el mayor reto que hasta ahora se le ha presentado. Durante estos maravillosos años, ha jugado partidos en los que ha tenido que darle la vuelta a eliminatorias, pero nunca ha estado ante una situación tan adversa. Y es que, hacerle más de cuatro goles al equipo más en forma de Europa no es tarea fácil. Aunque una cosa está clara. Si hay un equipo capaz de hacerlo, ese es el Barça

Esta noche, Tito necesitará al mejor Leo. Al Leo que siempre aparece en las grandes citas. Al Leo goleador. Al Leo que asiste. Más que nunca, Messi debe echarse su equipo a las espaldas y tratar, de todas las maneras posibles, darle la vuelta a la eliminatoria. Puede que lo consiga. Puede que no. No sólo con Messi bastará. Para la hazaña Tito también necesita que los Xavi, Iniesta, Piqué, Busquets y compañía rindan a su mejor nivel. Con todos, quién sabe si el Barça podrá remontar. Ahora bien, pase lo que pase, de cara a los próximos años, parece que ya hay un serio candidato para disputarle al Barcelona la corona del fútbol mundial. Si hay alguien que puede evitar que el Bayern de Münich se haga con ella, ese es Leo. Si lo logra, muy pocas cosas le quedarán por conseguir en su prolífica carrera


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