jueves, 8 de agosto de 2013

No es un drama

Escribo desde la playa. Bueno, técnicamente, desde la playa playa, no. Lo hago desde el apartamento, que está a escasos cinco minutos de la playa andando, vaya. Hoy ha salido un día “malo”, lluvioso. Para la inmensa mayoría de los veraneantes españoles, que te salga un día así, en plenas vacaciones, es un drama. Pero para los que somos asiduos al norte, no lo es. Es una oportunidad. Una oportunidad para descubrir sitios nuevos, para coger el chubasquero, el mapa de carreteras y hallar enclaves que, por pequeños que sean, siempre tienen algo de especial, algo que puede llegar a gustarte más de lo que estás acostumbrado a ver.

Estos días en Anfield atraviesan una situación que guarda cierta similitud. Ayer The Guardian y The Telegraph publicaban, en exclusiva, una entrevista a Luis Suárez en la que el uruguayo dejaba las cosas muy claras. Quiere irse del Liverpool y quiere que le dejen hacerlo, tal y como, según él, le prometió Rodgers hace un año (si el equipo no se clasificaba para la Champions League). Además, ha asegurado que lo va a intentar por todos los medios posibles. Y claro. Para el noventaymuchos por ciento de los aficionados kopites, que deje Anfield supone un drama. Que digo drama, dramón. Dan por hecho que si el uruguayo se marcha, el Liverpool se hundirá. Aún más.

Por otro lado se encuentra, alejado de los focos mediáticos, un reducido grupo que cree firmemente que hay vida más allá de Luis Suárez. Lo piensa así porque, la temporada pasada, cuando el uruguayo estuvo sancionado por su célebre arrebato caníbal, el equipo demostró que podía competir y sacar los partidos adelante sin él. Lo cree porque aunque Coutinho, Iago Aspas y Sturridge no te aseguren individualmente más de 20 goles por temporada, juntos pueden formar una delantera magnífica que supere esos registros. Además, a ellos tres habría que sumarle el delantero que fichen para sustituir al uruguayo. Lo cree también porque Gerrard, aunque ya no es aquel box to box que corría más que todo el Liverpool junto, sigue siendo uno de los mejores mediocentros de la Premier. Y lo cree porque el Swansea de Rodgers que enamoró a Inglaterra era un equipo como tal, un bloque sólido que no dependía de nadie en particular.

El Liverpool que vimos la temporada pasada era un equipo que jugaba por y para Suárez. Cuando él no estaba fino, no había manera de ganar. Era así. La dependencia era absoluta. Con las llegadas de Sturridge y Coutinho en el mercado invernal, la cosa cambió. Poco, pero cambió. Aunque la Suárezdependencia eclipsaba bastante el talentazo de los otros dos, dejaron detalles, jugadas y goles que supusieron un halo de esperanza para el aficionado kopite, que vio como igual si que era posible ganar sin su estrella. Cuando el uruguayo no estuvo por la sanción, Coutinho y Sturridge lo hicieron todavía mejor. No se escondieron. A ellos se sumaron el resto de jugadores que, quizá heridos en el orgullo, dieron un poco más de sí mismos, demostrando que el Liverpool no era sólo Luis Suárez.

Suárez es buenísimo. De eso no hay duda. Es tan bueno que se ha cansado de estar en un equipo ahora secundón, que ya no entra ni en Europa League. Tiene hambre, hambre de títulos. Quiere pasear toda la calidad que atesora por el viejo continente, jugar la Champions League. El wengerismo ha llamado a su puerta. Y aunque el Arsenal lleve ya unos cuantos años sin ganar ni un título, él cree en el proyecto. Lo que deportivamente le ofrecen allí no se lo dan en Liverpool. Así que quiere marcharse. Y lo quiere ya.

Aunque Rodgers está emperrado en impedir que se marche de Anfield, Suárez seguramente se irá. Y aunque es una maravilla de jugador, la vida para el aficionado del Liverpool no se acaba con su marcha. Perderle no es un drama. Para nada. Es una oportunidad. La misma que si mañana vuelve a llover aquí en el norte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario