sábado, 25 de enero de 2014

Sobre fichar mal, cocinas y lavavajillas

Mi madre lleva ya un tiempo con la idea de cambiar la cocina entre ceja y ceja. Si bien cuando planteó la cuestión hace ya unos cuantos meses todos lo vimos como algo un tanto lejano, la cosa había ido cogiendo cierta forma en las últimas semanas. Hasta que hace un par de días se rompió el lavavajillas. Cambio de planes. Reformar la cocina quedó en un segundo plano y hacernos con un nuevo lavavajillas pasó a ser la prioridad, bueno, la de mis padres. Dicho y hecho. Ayer mismo ya teníamos recambio.

Aunque parezca mentira, al Manchester United le ocurre algo parecido a lo que nos pasa en casa. Su nueva cocina, su utopía, es renovar la plantilla, desprenderse de las viejas glorias y construir un equipo con sabia nueva,con nuevas figuras, mientras que su lavavajillas es el mediocentro. La gran diferencia que existe entre las dos situaciones radica en la decisión tomada. En vez de solucionar el problema del lavavajillas, desde Old Trafford han optado por lanzarse desde ya a reformar la cocina. Y en lugar de comenzar por la principal carencia que tienen dentro de ella, el mediocentro creativo, han decidido empezar a poner los cimientos por una posición que ya tienen bien cubierta: la de hombre de banda. Y digo hombre de banda, porque en el United la posición de mediapunta tiene, a día de hoy, nombre y apellidos: Wayne Rooney. Y eso es así.


Por tanto, Juan Mata llega a Old Trafford a cubrir un puesto en el que la nómina de futbolista no es precisamente corta: Valencia, Januzaj, Nani, Ashley Young, Kagawa y Zaha suelen actuar en esa posición. Analizando esto, uno se plantea si los cuarentaypico millones de euros que ha costado su traspaso están bien invertidos. Y más aún sabiendo las carencias que tiene el equipo de Moyes en el centro del campo. Unas carencias que arrastran desde que Paul Scholes decidiera colgar las botas definitivamente hace ya año y medio. Este verano se fichó a Fellaini con la intención de poner fin a esos problemas, cuando hasta el propio Moyes sabía de primera mano que la posición donde mejor rendía el belga era la de mediapunta, y no la de mediocentro. El resultado estaba escrito. Entre lesiones y grises actuaciones, Fellaini sólo ha disputado 446 minutos en lo que llevamos de Premier. Y de los ocho partidos en los que ha jugado, sólo en dos de ellos ha sido titular. Números muy pobres para un fichaje que costó 32 millones de euros. Para más inri, al Manchester United le acaban de eliminar de la FA Cup, es séptimo en la Premier, está a 14 puntos del líder (el Arsenal) y las sensaciones que deja en cada partido no son nada positivas.

Bajo este panorama, Mata ateriza en Old Trafford con la difícil misión de ser el acicate que levante a un equipo que está bastante tocado. Un equipo que no logra encontrar un estilo de juego definido, que no termina de carburar y que tiene unos problemas tremendos para generar fútbol. No cabe duda de que aportará cosas diferentes, pero la realidad es la que es. El United se vuelve a dejar un dineral en un fichaje y el problema central sigue ahí, sin resolverse. El fichaje de Mata dejará la cocina más bonita pero el lavavajillas seguirá dando problemas. Y si sigue sin haber, como hasta ahora, nadie que fregue bien los platos y los deje en sus sitio, la cocina seguirá teniendo el mismo aspecto viejo y feo. Por muy bueno que sea el nuevo complemento.

miércoles, 8 de enero de 2014

Pasado pisado

Domingo, 12 de mayo de 2013. Watford-Leicester, Vicarage Road. La eliminatoria llega al minuto 90 con 2-2 en el global. Quien gane, se mete en la final del playoff en Wembley para luchar por el ascenso a la Premier League. Habiéndose añadido cuatro minutos, se llega al 95 y el árbitro pita penalti a favor del Leicester. Anthony Knockaert, la gran figura del equipo, decide tirarlo.

Chuta y lo falla. Almunia lo para con los pies, y en el rechace, vuelve a fallar.

El partido sigue. La defensa del Watford despeja y el equipo sale a la contra. Ataque por la derecha, centro al área de Forestieri y Kasper Schmeichel, considerado mejor portero de la Championship, sale a por uvas. Hogg la deja de cara a Troy Deeney, que remata de volea a portería. Gol. El árbitro pita el final. Vicarage Road enloquece. Las cámaras enfocan a Knockaert. Destrozado y con la mirada perdida con lágrimas en sus ojos, observa incrédulo cómo los hinchas del Watford festejan la clasificación de su equipo para la final de los play-offs en Wembley. Lo había tenido en sus botas.

Anthony Knockaert, tras quedarse fuera de la final del playoff de ascenso a la Premier. 
Han pasado ya casi nueve meses de aquello. Los dos equipos siguen en la Championship. El Watford, que caería unas semanas después en la final contra el Crystal Palace de Zaha, es 14º, mientras que el Leicester lidera en solitario la competición. Knockaert y Schmeichel siguen formando parte del equipo y son dos piezas básicas en los esquemas de Nigel Pearson. El equipo prácticamente no ha cambiado en nada respecto al que cayera eliminado en las semifinales de ascenso a la Premier de la temporada pasada.

Schmeichel es el portero titular. Ágil y seguro bajo los palos, el hijo del mítico portero del Manchester United demuestra una gran solvencia en los uno contra uno. Es además, un experto atajando penaltis. Liam Moore y el jamaicano Wes Morgan conforman una de las mejores parejas de centrales de la Championship. Los laterales son para el belga Richtie De Laet y Jeff Schlupp, un delantero de 21 años reconvertido a lateral izquierdo que, aunque ofensivamente aporta bastante, defensivamente deja mucho que desear. Alterna con el veterano Paul Konchesky, ex jugador de Liverpool y Fulham entre otros.

Danny Drinkwater y Andy King son los dueños del mediocampo. El primero es el encargado del trabajo sucio, el pivote defensivo del equipo, un hombre fundamental para Pearson. Por su parte, King es un centrocampista más técnico, que destaca como llegador. Por la banda derecha juega Knockaert. El francés, de tan sólo 21 años, es uno de los mejores jugadores de la competición. Muy desequilibrante y hábil en la conducción, su zurda es un guante. En el otro costado juega Lloyd Dyer, otra de las grandes figuras de este equipo.  Zurdo también y muy rápido con el balón en los pies, ha destapado esta temporada su faceta como goleador, sumando 5 goles en lo que va de 2013/14, unas cifras nada despreciables para un jugador de banda.

La delantera la conforman David Nugent y Jamie Vardy. El primero es indiscutible en las alineaciones de Pearson. Oportunista, poderoso físicamente y con un gran disparo de balón, no ha bajado de los 15 goles en las dos últimas temporadas y en esta lleva el mismo camino, sumando ya 12, con toda la segunda vuelta por delante. El segundo está siendo una de las grandes revelaciones de la temporada. Incansable, rápido y muy peleón, le ha quitado el puesto a Chris Wood y ya suma 7 goles, 3 más de los que consiguiera la temporada pasada.

El 1 de noviembre se volvieron a enfrentar en Vicarage Road Watford y Leicester. Esta vez el desenlace fue distinto al de aquella tarde de mayo. Los de Nigel Pearson se impusieron 0-3 y Knockaert marcaba uno de los goles.  Con esa victoria, el Leicester certificaba el mejor arranque de su historia en la competición. Y no sólo eso. Dejaban claro que habían dejado aquella eliminación atrás y que estaban preparados para volver a pelear por ascender a la Premier.


Mimbres tienen para ello. Y experiencia, también. El tiempo dirá.