Mi madre lleva ya un tiempo con la idea de cambiar la cocina entre ceja y ceja. Si bien cuando planteó la cuestión hace ya unos cuantos meses todos lo vimos como algo un tanto lejano, la cosa había ido cogiendo cierta forma en las últimas semanas. Hasta que hace un par de días se rompió el lavavajillas. Cambio de planes. Reformar la cocina quedó en un segundo plano y hacernos con un nuevo lavavajillas pasó a ser la prioridad, bueno, la de mis padres. Dicho y hecho. Ayer mismo ya teníamos recambio.
Aunque parezca mentira, al Manchester United le ocurre algo parecido a lo que nos pasa en casa. Su nueva cocina, su utopía, es renovar la plantilla, desprenderse de las viejas glorias y construir un equipo con sabia nueva,con nuevas figuras, mientras que su lavavajillas es el mediocentro. La gran diferencia que existe entre las dos situaciones radica en la decisión tomada. En vez de solucionar el problema del lavavajillas, desde Old Trafford han optado por lanzarse desde ya a reformar la cocina. Y en lugar de comenzar por la principal carencia que tienen dentro de ella, el mediocentro creativo, han decidido empezar a poner los cimientos por una posición que ya tienen bien cubierta: la de hombre de banda. Y digo hombre de banda, porque en el United la posición de mediapunta tiene, a día de hoy, nombre y apellidos: Wayne Rooney. Y eso es así.
Por tanto, Juan Mata llega a Old Trafford a cubrir un puesto en el que la nómina de futbolista no es precisamente corta: Valencia, Januzaj, Nani, Ashley Young, Kagawa y Zaha suelen actuar en esa posición. Analizando esto, uno se plantea si los cuarentaypico millones de euros que ha costado su traspaso están bien invertidos. Y más aún sabiendo las carencias que tiene el equipo de Moyes en el centro del campo. Unas carencias que arrastran desde que Paul Scholes decidiera colgar las botas definitivamente hace ya año y medio. Este verano se fichó a Fellaini con la intención de poner fin a esos problemas, cuando hasta el propio Moyes sabía de primera mano que la posición donde mejor rendía el belga era la de mediapunta, y no la de mediocentro. El resultado estaba escrito. Entre lesiones y grises actuaciones, Fellaini sólo ha disputado 446 minutos en lo que llevamos de Premier. Y de los ocho partidos en los que ha jugado, sólo en dos de ellos ha sido titular. Números muy pobres para un fichaje que costó 32 millones de euros. Para más inri, al Manchester United le acaban de eliminar de la FA Cup, es séptimo en la Premier, está a 14 puntos del líder (el Arsenal) y las sensaciones que deja en cada partido no son nada positivas.
Bajo este panorama, Mata ateriza en Old Trafford con la difícil misión de ser el acicate que levante a un equipo que está bastante tocado. Un equipo que no logra encontrar un estilo de juego definido, que no termina de carburar y que tiene unos problemas tremendos para generar fútbol. No cabe duda de que aportará cosas diferentes, pero la realidad es la que es. El United se vuelve a dejar un dineral en un fichaje y el problema central sigue ahí, sin resolverse. El fichaje de Mata dejará la cocina más bonita pero el lavavajillas seguirá dando problemas. Y si sigue sin haber, como hasta ahora, nadie que fregue bien los platos y los deje en sus sitio, la cocina seguirá teniendo el mismo aspecto viejo y feo. Por muy bueno que sea el nuevo complemento.


