lunes, 24 de marzo de 2014

Saber leer el fútbol


En el fútbol hay muchos tipos de jugadores. Muchos no, muchísimos. Tantos que si tratásemos de dedicarles un artículo, posiblemente se acabara convirtiendo en un libro. Luego cada uno puede destacar por una infinidad de cosas. Por su capacidad goleadora, por su velocidad, por su colocación en el campo, por su disparo, por su juego aéreo. Y por muchas más. La inmensa mayoría de ellas se pueden enseñar y potenciar en los entrenamientos. Otras no. Una de ellas es la lectura del juego. Jugadores que se dediquen al fútbol hay miles. Que lo sepan leer, no tantos. Saber cuál es el momento idóneo para dar un pase, quién es el compañero mejor colocado para recibir el balón, cuando hay que lanzar una contra y cuándo temporizar, cuando regatear y cuando asistir. Ver el hueco que sólo ve el espectador desde su casa, lanzar un cambio de orientación cuando es oportuno. Todo este cúmulo de habilidades no están al alcance de todos. Ni mucho menos.
Yo, que nunca he sido nada del otro mundo jugando al fútbol, si hay algo por lo que destacaba, por lo que resultaba útil a los entrenadores, era por eso. Por saber leer el fútbol. Por poco más. Yo no era rápido. Ni demasiado desequilibrante. Ni goleador. Tampoco iba bien por arriba. Ni recuperaba muchos balones. Ni tenía un gran disparo. Pero sí solía acertar a la hora de tomar decisiones. Interpretaba bien los partidos y veía huecos donde otros sólo veían rivales. Y como no había muchos más que supiesen hacer todo esto en los equipos por los que he pasado, solía jugar con asiduidad.
Y esta es la razón por la que me identifico mucho con Adam Lallana. Un tipo que, de entre todas las cualidades que tiene, por la que más destaca es por lo bien que lee el fútbol. Es increíble ver la habilidad que tiene el jugador del Southampton para interpretar los partidos. Y en esto, pocos jugadores están a su altura en la Premier League. Y para suerte de Pochettino y de todos los aficionados de los saints, no es el único aspecto en el que destaca. No es como yo. Lallana también tiene gol, goza de un gran cambio de ritmo y maneja tan bien las dos piernas que más de una vez me pregunto cuál es la buena. Es un jugador distinto, de los que encandilan. De los que levantan a la grada con un pase imposible. De los que gustan a los entrenadores porque saben poner la pausa cuando es necesario. De esos que en el frenesí británico, destacan aún más ya que no se trata de una especie que se de en abundancia en las islas.
Su temporada está siendo fantástica. Suma siete goles y cinco asistencias en la Premier, es indiscutible en el Southampton y su influencia en el juego del equipo es total. No hay jugada de ataque en la que no participe. Ya ha sido llamado por Hodgson en las últimas convocatorias de la selección inglesa y está en todas las quinielas para formar parte de los veintitrés futbolistas que se lleve el seleccionador inglés al Mundial de Brasil. Sabidas las carencias que tiene Inglaterra en cuanto a la producción de fútbol se refiere, un jugador de las características de Lallana puede venirle a Hodgson como anillo al dedo. De ahí que no sea ninguna locura que este verano le veamos como titular al lado de los Gerrard, Rooney,Sturridge y compañía. Méritos está haciendo. Y nivel, tiene de sobra.

domingo, 23 de marzo de 2014

Resurrección

Este verano Dirk Advocaat dejó Eindhoven. Y el PSV, lejos de lanzarse a por algún entrenador mediático, decidió apostar por un hombre sin apenas experiencia pero que conocía bien la casa: Phillip Cocu. No iba a ser la primera vez que se iba a sentar en el banquillo del Phillips Stadion. Dos años atrás, en la 2011/2012, sustituyó a Fred Rutten con la temporada llegando a su fin. Dos eran los objetivos que debía cumplir: tratar de ganar la Eredivisie y meter al equipo en la final de la KNVB Beker (la copa holandesa). El primero no lo consiguió. El segundo sí. El PSV acabó 3º en liga pero ganó la copa, derrotando en la final al Heracles. Tras su efímera estancia, Cocu dejó el club. Y llegó Dirk Advocaat. Doce meses más tarde y tras un año en blanco para los de Eindhoven, Cocu volvía a sentarse en el banquillo del PSV.
Heredaba un equipo muy joven, con muchas caras nuevas, en el que las dos grandes figuras, Mertens y Strootman, habían hecho las maletas rumbo a Italia. Un equipo sin apenas experiencia, pero con un proyección espectacular. Maher, Rekik, Zoet, Depay, Narsingh o Wijnaldum eran algunas de las grandes promesas que iban a estar bajo las órdenes de Cocu. Jugadores todos ellos con muchísimo talento, pero todavía por amasar. La temporada no pudo empezar mejor. El primer mes de competición fue impecable. El equipo lo ganó prácticamente todo en la Eredivisie, lideraban la competición en solitario y, coincidiendo con el mal inicio liguero del Ajax, la prensa ya se aventuraba a pronosticar que los de Eindhoven se harían con el título sin ningún tipo de problema. Jugaban bien, ofrecían espectáculo y apenas encajaban goles. Los jóvenes por los que había apostado Cocu maravillaban al panorama europeo. En esas primeras semanas, ¿quién no hablaba de Zakaria Bakkali?
Todo iba sobre ruedas.
En ese clima de euforia colectiva, llegó la previa de la Champions League contra el Milan. Pese a dar una buena imagen tanto en la ida como en la vuelta, el equipo cayó eliminado. Y, prácticamente de un día para otro, el PSV se instaló en una espiral negativa de resultados. El 4-0 que le endosaron al Ajax en casa a las pocas semanas de aquella eliminatoria supuso un halo de esperanza que finalmente no fue más que una rosa en medio del pantano gris. Si octubre fue un mes malo en cuanto a resultados, noviembre fue todavía peor. En estos dos meses, cayeron contra equipos muy inferiores a ellos en la Eredivisie (Groningen, Roda o NAC Breda) y sufrieron derrotas muy dolorosas contra el Feyenoord (3-1) o el Vitesse en casa (2-6). Ya no había ni rastro del equipo que nos había fascinado cuando la Eredivisie había echado a rodar. Bakkali parecía otro y apenas jugaba, Bruma y Rekik ya no eran aquella gran pareja de centrales que daba solidez al equipo, Maher y Depay estaban desaparecidos… El equipo era un drama. Cayeron eliminados de la KNVB Beker y de la Europa League, y en la Eredivisie se hundieron hasta el punto de llegar a estar más cerca del descenso que del liderato. Ya estaba en entredicho hasta Cocu, que había firmado en verano por cuatro temporadas.
Memphis Depay, una de las grandes figuras del PSV. Fuente: Zimbo
Cuando parecía no haber vuelta atrás, el equipo le dio la vuelta a la situación. El punto de inflexión se produjo en Galgenwaard. Tras casi mes y medio sin ganar en la Eredivisie, el PSV le endosó un contundente 1-5 al Utrecht. Volvieron a dar una buena imagen, liderados por dos de los jugadores llamados a comandar el proyecto de Cocu: Adam Maher y Memphis Depay. Dos jugadores que llevaban casi dos meses desaparecidos, sobrepasados por la terrible situación deportiva que vivía el club, inmersos en un ostracismo personal. Aquel día hicieron dos goles cada uno y volvieron a demostrar qué era posible volver a ver a aquel PSV de las primeras jornadas. Y así ha sido. Desde aquel 15 de diciembre hasta hoy, los de Eindhoven sólo han perdido dos partidos. Han ganado 10 y los últimos 8, de manera consecutiva. Equipos punteros como el Twente, el AZ y el Vitesse han estado entre sus últimas víctimas. La llegada de Bryan Ruiz procedente del Fulham, la explosión goleadora de Jurgen Locadia y la mejora defensiva han sido algunas de las claves que explican el espectacular rendimiento que ha ofrecido el equipo en los últimos tres meses. Con la victoria que consiguieron ayer contra el Roda y gracias al pinchazo del Vitesse en Groningen, se han colocado segundos, a tan solo 6 puntos del Ajax (que tiene un partido menos). Faltan cinco jornadas por disputarsey aunque sigue estando muy complicado, conseguir alzarse con la Eredivisie ya no es una quimera. Todavía es posible.

domingo, 9 de marzo de 2014

El triunfo de la revolución de Enschede

La temporada 2012/2013 fue un completo desastre para el Twente. El equipo de Enschede, acostumbrado en los últimos años a estar entre los cuatro primeros y pelear por la Eredivisie, acabó sexto, fuera de las competiciones europeas. Hasta tres técnicos pasaron por el banquillo de De Grolsch Veste. Steve McClaren y dos interinos: Alfred Schreuder primero y Michel Janssen después. Llegó el verano y se produjo una auténtica estampida de jugadores rumbo a otros lugares. Piezas básicas como Nacer Chadli (Tottenham), Leroy Fer (Norwich), Landzaat (Willem II), Mihaylov (Hellas Verona) o Braafheid (Hoffenheim) cambiaron de aires. Todos ellos jugadores de renombre en la Eredivisie. En su lugar, desde el club se optó por reemplazarles con gente joven, poco conocida y con hambre. Y así llegaron, entre otros, Kyle Ebecilio (delReserves del Arsenal), Youness Mokhtar (del PEC Zwolle), Dico Koppers (del ADO Den Haag cedido por el Ajax esa temporada) y Nick Marsman y Quincy Promes (los dos del Go Ahead Eagles, de la Eerste Divisie, la 2ª división holandesa). Además, se optó por dar confianza a gente de la casa que hasta el momento había tenido poco protagonismo, como Shadrach Eghan. La apuesta era arriesgada, pero poco tenían que perder.
Y poco han perdido.
Tras 26 jornadas disputadas, el Twente es segundo y aunque tiene al líder -el Ajax- a ocho puntos, las posibilidades de alzarse con la Eredivisie todavía siguen vivas. La apuesta les salió redonda. El equipo es el máximo goleador de la competición y el segundo menos goleado (el primero es el Ajax). Además, muchos de los chicos jóvenes por los que se apostó en verano se han consolidado y están dando un rendimiento espectacular, especialmente tres: Ebecilio, Eghan y, sobre todo, Quincy Promes.
1. Kyle Ebecilio (1994)
Este holandés de ascendencia africana se crió en la prolífica cantera del Feyenoord. En 2010, le fichó el Arsenal, donde pasó tres temporadas en las inferiores (sub 18 y sub 21) sin llegar a debutar con el primer equipo. El pasado verano el Twente se hizo con sus servicios y desde el primer día se hizo con un hueco en el once titular de Janssen. Hermano del que fuera jugador del Ajax Lorenzo Ebecilio, se parece bastante poco a él en lo que respecta al juego. Kyle es un mediocentro físicamente poderoso, con mucho recorrido y que abarca una gran cantidad de espacio en el campo. Destructor y también llegador, sería lo que en Inglaterra conocen como un box-to-box. Con un margen de mejora todavía muy amplio, tiene todo para convertirse en uno de los mejores centrocampistas holandeses de la próxima década. 
Fuente: twentefans
2. Shadrach Eghan Kwesi (Ghana, 1994)
El de Eghan es uno de esos casos atípicos. En apenas un año ha pasado de ser un completo desconocido en Enschede (sólo jugó 17 minutos la temporada pasada) a convertirse en uno de los jugadores más importantes del Twente. Suele actuar como interior en los esquemas de Janssen. Físicamente menos dotado que Ebecilio, es un jugador más técnico. Se mueve por toda la línea de tres cuartos, le gusta caer a los costados y se le ve siempre cerca del área (lleva ya cinco goles). Rápido, eléctrico y desequilibrante, su temporada está siendo muy buena. Aún así, debe ser más regular.
Fuente: twentesport
3. Quincy Promes (Países Bajos, 1992)
Sin duda, la gran aparición de esta Eredivisie 2013/2014. Llegó a Enschede el pasado verano procedente del Go Ahead Eagles, con el que había logrado el ascenso a la primera categoría del fútbol neerlandés, siendo él una de las grandes figuras de su equipo y de toda la Eerste Divisie. Sus 13 goles en 32 partidos le valieron a este prolífico extremo para dar el salto desde De Adelaarshorst a De Grolsch Veste, donde se ha convertido en uno de los favoritos de la afición tukker. Indiscutible en los esquemas de Janssen, Quincy Promes es un extremo diestro que puede jugar en cualquiera de las dos bandas. Muy vertical y desequilibrante, tiene una gran facilidad para ver puerta. Prueba de ello son los once goles que lleva en los 23 partidos que llevamos disputados de Eredivisie, unas cifras espectaculares para un hombre de banda. Entró en la última lista de Van Gaal y debutó con la Oranje en el amistoso contra Francia. Si continúa al nivel al que ha rendido hasta ahora, no sería ninguna quimera verle en Brasil este verano.
Fuente: twenteinsite

martes, 4 de marzo de 2014

Una pareja para ascender

1 de noviembre de 2013. A las oficinas de Hillsborough llegaba un tipo joven, alto y musculoso. A la gente que andaba por allí le sonaba su cara. No era otro que Connor Wickham, que, perteneciente al Sunderland, acababa de cerrar su cesión por el Sheffield Wednesday, de la Championship. Volvía tan solo seis meses después de su estancia en el club. Un gol en seis partidos había dejado para el recuerdo en el mes que había pasado allí. Pero esta vez las cosas iban a ser bien distintas. De hecho, fue llegar y besar el santo. Al día siguiente de conocerse su fichaje, fue titular y participó en la sorprendente goleada (5-2) del Sheffield al Reading, uno de los cocos de la competición. A raíz de ese partido, el equipo encadenó una racha muy buena de resultados, logrando salir del descenso. Ocho goles en once partidos fueron suficientes para que Gustavo Poyet le llamase a filas para incorporase al Sunderland.



Dos semanas ha durado.

Sin minutos con los black cats y en vísperas de la final contra el Manchester City de la Capital One Cup, el Sunderland anunciaba la cesión de Wickham al Leeds United. Nada más conocerse la noticia, a Connor le preguntaron qué se le había pasado por la cabeza para cambiar una final por jugar en la Championship (la segunda división inglesa). “Lo primero es lo primero. Y yo lo que quiero más que nada es jugar al fútbol y en Wembley -refiriéndose a la final- no voy a jugar”. Así de claro lo dejo. Y dicho y hecho. Wickham hacía las maletas rumbo a Elland Road. Esta vez no llegaba a un equipo que peleaba por no descender. Todo lo contrario. El Leeds, aunque ahora mismo ocupa la duodécima posición en la Championship, es uno de los candidatos a subir a la Premier. Tras unos primeros meses de competición bastante buenos, el equipo pegó un bajón tremendo a partir de diciembre, llegando a acumular una racha de hasta ocho partidos sin conseguir una sola victoria, con dos empates y seis derrotas en su haber. Especialmente humillantes fueron la eliminación por parte del Rochdale (League Two, cuarta división) en la FA Cup y el 6-0 que encajaron en el campo del Sheffield Wednesday, con gol de Wickham incluido. Pese a haber conseguido un par de victorias en el último mes tras esa mala racha, el equipo no ha vuelto a ser el de principio de temporada.

Wickham, posando con la camiseta del Leeds en su presentación. Fuente: itv

Y en esas ha llegado Wickham, de quien se espera que forme junto a Ross McCormack, la gran estrella del equipo con 23 goles en 32 partidos, una de las mejores delanteras de la Championship y entre los dos traten de reconducir la situación del club y aupar al Leeds a las posiciones de ascenso, que ahora mismo tienen a ocho puntos. Este fin de semana jugaban por primera vez juntos. Y lo hacían en una de las plazas más complicadas de toda la competición: el Loftus Road. Aunque el equipo no pasó del empate contra el QPR (1-1), los chicos de McDermott dieron una buena imagen y tanto Wickham como McCormack (que fue el autor del gol del Leeds) dejaron detalles y demostraron entenderse muy bien ya desde el primer día. Un halo de esperanza para la afición del Leeds, que tiene puestas en este inglés y este escocés todas sus esperanzas de cara a poder alcanzar las posiciones que dan acceso a pelear por el ascenso a la Premier League.