1 de noviembre de 2013. A las oficinas de Hillsborough llegaba un tipo joven, alto y musculoso. A la gente que andaba por allí le sonaba su cara. No era otro que Connor Wickham, que, perteneciente al Sunderland, acababa de cerrar su cesión por el Sheffield Wednesday, de la Championship. Volvía tan solo seis meses después de su estancia en el club. Un gol en seis partidos había dejado para el recuerdo en el mes que había pasado allí. Pero esta vez las cosas iban a ser bien distintas. De hecho, fue llegar y besar el santo. Al día siguiente de conocerse su fichaje, fue titular y participó en la sorprendente goleada (5-2) del Sheffield al Reading, uno de los cocos de la competición. A raíz de ese partido, el equipo encadenó una racha muy buena de resultados, logrando salir del descenso. Ocho goles en once partidos fueron suficientes para que Gustavo Poyet le llamase a filas para incorporase al Sunderland.
Dos semanas ha durado.
Sin minutos con los black cats y en vísperas de la final contra el Manchester City de la Capital One Cup, el Sunderland anunciaba la cesión de Wickham al Leeds United. Nada más conocerse la noticia, a Connor le preguntaron qué se le había pasado por la cabeza para cambiar una final por jugar en la Championship (la segunda división inglesa). “Lo primero es lo primero. Y yo lo que quiero más que nada es jugar al fútbol y en Wembley -refiriéndose a la final- no voy a jugar”. Así de claro lo dejo. Y dicho y hecho. Wickham hacía las maletas rumbo a Elland Road. Esta vez no llegaba a un equipo que peleaba por no descender. Todo lo contrario. El Leeds, aunque ahora mismo ocupa la duodécima posición en la Championship, es uno de los candidatos a subir a la Premier. Tras unos primeros meses de competición bastante buenos, el equipo pegó un bajón tremendo a partir de diciembre, llegando a acumular una racha de hasta ocho partidos sin conseguir una sola victoria, con dos empates y seis derrotas en su haber. Especialmente humillantes fueron la eliminación por parte del Rochdale (League Two, cuarta división) en la FA Cup y el 6-0 que encajaron en el campo del Sheffield Wednesday, con gol de Wickham incluido. Pese a haber conseguido un par de victorias en el último mes tras esa mala racha, el equipo no ha vuelto a ser el de principio de temporada.
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| Wickham, posando con la camiseta del Leeds en su presentación. Fuente: itv |
Y en esas ha llegado Wickham, de quien se espera que forme junto a Ross McCormack, la gran estrella del equipo con 23 goles en 32 partidos, una de las mejores delanteras de la Championship y entre los dos traten de reconducir la situación del club y aupar al Leeds a las posiciones de ascenso, que ahora mismo tienen a ocho puntos. Este fin de semana jugaban por primera vez juntos. Y lo hacían en una de las plazas más complicadas de toda la competición: el Loftus Road. Aunque el equipo no pasó del empate contra el QPR (1-1), los chicos de McDermott dieron una buena imagen y tanto Wickham como McCormack (que fue el autor del gol del Leeds) dejaron detalles y demostraron entenderse muy bien ya desde el primer día. Un halo de esperanza para la afición del Leeds, que tiene puestas en este inglés y este escocés todas sus esperanzas de cara a poder alcanzar las posiciones que dan acceso a pelear por el ascenso a la Premier League.

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