Recibió la pelota en el medio. Conduciéndola con la izquierda -su pierna mala- dejó atrás a Vertonghen. Le salió al paso Dawson. Y se fue de él. Encaró a Lloris y tras más de cuarenta metros de carrera, se la picó por encima con una suavidad sublime. Espectacular. Así fue el golazo que le marcó Ravel Morrison al Tottenham, una obra de arte al alcance de muy pocos. Corría el minuto 79 y el suyo supuso el tercer gol que el West Ham le endosaba al equipo de Villas-Boas. 0-3. En White Hart Lane. Casi nada.
Hace apenas dos años, pocos aventurarían que Morrison haría algo así. Siendo apenas un adolescente y llevando una vida de desenfrenos -mujeres, robos, drogas y alcohol- Ferguson le dijo que se buscara la vida. Era uno de los talentos más prometedores del Manchester United. Como también era uno de los chicos más problemáticos del club. Líos con la policía, acusaciones de violación, robos (un reloj a Ferdinand entre los más sonados) y un sinfín de problemas que terminaron por acabar con la paciencia de Sir Alex. En enero de 2012 lo fichó el West Ham, por aquel momento en la Championship, por 650.000 libras. Firmó un contrato de tres años con la promesa de volver a centrarse en el fútbol. Un espejismo. Apenas jugó diez minutos en los cinco meses que estuvo en Upton Park. El chico parecía no tener solución.
El verano pasado el West Ham viajaba a Alemania para realizar un stage de pretemporada. Ravel se tuvo que ausentar del viaje un par de días alegando motivos personales. Resultaba que había perdido siete dientes. Y el club tuvo que pagarle un implante. Una broma que les salió por 28.000 €. Un par de semanas más tarde, salió cedido al Birmingham. Tras una primera vuelta llena de altibajos, fue haciéndose poco a poco con un hueco en el once de Lee Clark para terminar marcándose una segunda vuelta sensacional, siendo el jugador más destacado del equipo junto a Nathan Redmond. Redmond salió este verano rumbo a Norwich. Y Ravel, a Londres. Allardyce le esperaba. "Si me demuestra lo que vale en la pretemporada, se quedará con nosotros". Dicho y hecho. Marcó un par de goles y dejó muy buenas sensaciones en los ratitos que tuvo, a destacar el partido que cuajó ante el Sporting de Lisboa, haciendo un doblete.
Tras un par de semanas de competición -y después de una actuación soberbia en Capital One Cup ante el Cheltenham con gol, asistencia y Man of the Match incluidos- Ravel Morrison se ha ganado un puesto como titular en el once hammer. "Ha cambiado. Es otra persona totalmente diferente a la que vino cuando lo fichamos. Se ha centrado y tiene todo para convertirse en un fantástico futbolista". Ésto dijo Allardyce hace un par de semanas. Ferguson, antes de darle literalmente por perdido cuando todavía era jugador suyo, aseguró que era "el mayor talento de la cantera del Manchester United desde Paul Scholes". Su gran inicio de temporada ha tenido su recompensa, entrando en la última convocatoria de la selección inglesa sub 21.
Está en boca de todos. Y más aún tras la exhibición de ayer contra el Tottenham.
"Es un genio. Fue increíble su gol. Será difícil ver uno mejor esta temporada. Ya sabíamos que era capaz de hacer algo así. Durante la pretemporada nos lo ha demostrado. Ya está preparado para asentarse en el fútbol de máximo nivel. Los 12 meses que estuvo cedido en el Birmingham le vinieron muy bien para darse cuenta de lo que uno tiene que hacer para triunfar en el fútbol". Sam Allardyce.
El propio Allardyce contaba hace poco en una entrevista que cuando ficharon a Morrison del United, Ferguson le comentó que se llevaban "a jugador de clase mundial". Tras un par de años en la sombra, Ravel -como prefiere que le llamen- empieza a dejar pinceladas de toda la clase que atesora. En este inicio ha irrumpido con mucha fuerza. Quiere demostrar todo lo que vale. Y quiere dedicarse a lo que mejor se le da: el fútbol. Si sigue con esta proyección y mantiene la cabeza en su sitio, el fútbol inglés está de enhorabuena. Tienen mediocentro para muchos años. Y de los buenos.






